martes, 29 de septiembre de 2009

La Hermandad de mi Vida



Recuerdo todavía con cariño la primera vez que me acerque a la Semana Santa. Era todavía muy niño cuando a hombros de mi madre, en la calle Rioja me quedaba embelesado cuando el nazareno de la O doblaba con dirección a la campana. Supe en ese momento que esa semana de la luz de Sevilla marcaría mi vida.

Ya en mis primeras salidas con los amigos del barrio, tuve la dicha de asistir un martes santo, a la salida de una virgen que a partir de ese momento siempre estaría a mi lado. Era la señora de San Lorenzo, la que llaman del Dulce Nombre, que escoltada por los naranjos de la puerta se mecía a los sones de Esperanza Macarena de Pedro Morales. Ese momento lo tengo grabado como si lo estuviera viviendo; recuerdo el perfume de sus claveles rosas, el brillo de su bendita cara, la emoción que me rebosaba con esa sensación de no querer en ese momento estar en otro sitio que no fuera el que me encontraba.

El lunes siguiente me apresuré a hacerme hermano con la intención de formar parte de ella, de poder ser uno de esos privilegiados que con la túnica blanca la acompañaba de paseo por Sevilla. En su capilla había dos señores mayores, Enrique y Curro, que desde entonces los considero mis arcángeles por anunciarme a María y por inculcarme el amor a lo Rosa de San Lorenzo. Sí, soy hermano por convicción no por herencia, no tenía familia en la hermandad, pero si sentí su llamada, como si de la más profunda vocación fuera.

Posteriormente mi estatura me destinaría a servir a tu hijo bajo sus trabajaderas, encomienda de la que no obstante estoy muy orgulloso después de muchos años sirviendo de cirineo al que abofeteado anda a compas de racheo la tarde del Martes Santo.

En la actualidad un grupo de hermanos me invita a acompañarlos en un proyecto de hermandad en el cual creo, no por tener nada en contra de ningún otro, sino que me parece que coincide más con mi forma de pensar. Pero no lo hago a modo de cruzada, sino en el sentido de prestar servicio a la hermandad que tanto me ha dado, teniendo claro que en el caso de salir otra opción, esta contara con todo mi apoyo y de mis servicios, si fueran requeridos.

Pero lo que no me podía imaginar era que gente que siente lo mismo que yo por la bendita madre del Dulce Nombre, gente que en numerosas misas de hermandad me dio la mano de una manera fraternal, que tras los quinarios y triduos compartimos charlas de bares en el barrio, que por el mero hecho de no seguirlas en sus ideas de hermandad, me insultaran y me menospreciaran de una forma burda y chabacana. Gente que a través de la mentira menoscaba mi honor y mi persona.

Esta no es la idea ni el sentimiento que yo tenía de mi hermandad y quizás ahora me arrepienta de haberme metido en este berenjenal, debiendo haberme quedado quizás, con mi utópica visión de lo que desde niño había vivido. No obstante me parece enriquecedor conocer el doble rasero de cierta gente, que por sus obras se las conocerá.

No sé si ganará la opción que yo integro, lo que si tengo claro es que esta situación me ha sacado de mi ingenuidad acerca de lo que se mueve en una hermandad y de cuál es el interés de algunos por su hermandad, menos mal que llegará otra vez el Martes Santo y ella me volverá a llenar, volviendo a creer, inocentemente como un niño que esa es la verdadera fe y el porqué de toda esta historia.

Miguel Macías

6 comentarios:

Jallamas dijo...

OLE!!

Un abrazo, hermano.

Madulce dijo...

Muchos aprendimos a ver esa hipocresía hace tiempo... pero lo importante son los valores que nos enseñaron gente tan maravillosa e inolvidable como Curro y Enrique y que Nuestra Dulce Madre siga estando ahí para consolar nuestro corazón y llenarnos de gracia infinita.

Ánimo!!!

JGT dijo...

Gente asi s la que necesitamos para que la Hermandad vuelva a ser una autentica Hermandad y no se convierta en una "peña". ¡Ojalá todos tuvieran la capacidad de seguir mirandola con los ojos de un niño, como lo haces tú! Un abrazo

Anónimo dijo...

CADA UNO TIENE LO QUE SE MERECE, ESO TE PASA POR JUGAR A LOS CARGUITOS Y CAMBIARTE LA CAMISA.
EN QUE QUEDAMOS ¿LOS PANADEROS O EL DULCE NOMBRE?
EN SAN LORENZO SOLO QUEREMOS HERMANOS COMPROMETIDOS CON SU HERMANDAD, POR ESO SE TE HA CRITICADO.

Anónimo dijo...

tu lo que quieres es una varita para vacilar en sevilla a costa de mi hermandad, quedate con ser un borrego de vizcaya que te iran mejor las cosas. aqui te van ha ir peor que en tu hermandad de los panaderos, esa si que te tira y la defiendes. igualita una que otra por los cojones y aqui no tienes sitio por chaquetero.

Jallamas dijo...

¿Anónimo dijo? Pues si que son valientes algunos...

Yo tambien soy hermano de más de una Hermandad. He pertenecido a dos Juntas de Gobiernos diferentes de una de ellas pero que no se le ocurra decir a nadie que quiero más a una que a otra. Simplemente, a veces, uno piensa que puede hacer más falta en una que en otra.

Sólo aclararle al señor o señora anónimo o anónima, que si alguien duda alguna vez del inmenso Amor que le tiene mi hermano Miguel a su Hermandad de San Lorenzo es que no tiene ni idea de la persona de la que está hablando.

Y otra cosa, alguien que opina que en su Hermandad no tiene sitio otra persona por los motivos que aquí se han expuesto... ¿cuál es su sitio en la Iglesia Católica?, en qué cree usted que está metido, ¿en el club de amigos de losmuñecosquevanmontadosenunospasitospaqueyomepasee?

Un abrazo a todos y todas (en público o anónimamente, como prefieran)